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Vacaciones  

Publicado el viernes 29 de enero del 2010

Celebrando el Día de la Candelaria en México

Agencia Reforma

MÉXICO, DF — Con delicias como un filete relleno de mariscos o un caldo de robalo, música de jarana, zapateado y alegría de sobra se festeja a la Virgen de la Candelaria en Tlacotalpan, Veracruz.

Aunque la imagen llegó de España a principios del siglo 17, la celebración a esta representación de la Virgen María comenzó dos siglos después y, desde entonces, los tlacotalpeños dan rienda suelta a su fervor durante tres días.

Este 31 de enero se realiza la Cabalgata, en la que hombres y mujeres de todo Veracruz, incluso niños, recorren el pueblo vestidos de blanco y acompañados por bandas de música.

Al día siguiente, el 1 de febrero, ya con los ánimos encendidos, se celebra el Día de Toro, que inicia con regatas por el río Papaloapan. El vencedor tiene el privilegio de transportar, de un extremo a otro del río, a seis toros cebú.

Una vez en tierra firme, los sueltan para disfrutar una especie de Pamplonada entre los más osados asistentes. Por la noche, las mojigangas, títeres gigantes y cabezones, recorren las calles de la localidad contagiando su júbilo.

Y el 2 de febrero, la imagen de la Virgen de la Candelaria sale del templo para navegar el Papaloapan a bordo de una canoa; esto, con el propósito de que derrame sus bendiciones en el río y proteja a Tlacotalpan de las inundaciones. La fiesta concluye con los tradicionales fandangos, el zapateado sobre la tarima y los versos improvisados de los decimeros.

A lo largo de estos tres días, se ofrecen los mejores platillos de la gastronomía veracruzana acompañados de toritos de cacahuate, guanábana o coco.

Del río al cerro

Otro lugar obligado por sus celebración de la Candelaria es San Juan de los Lagos, en Jalisco. Considerado como el segundo centro de peregrinación de México, sólo después de la Basílica de Guadalupe, millones de peregrinos de todo el país llegan en bicicleta, caminando o en autobuses a este pueblo a celebrar a Nuestra Señora de San Juan de los Lagos.

En 2009 acudieron alrededor de 9 millones de fieles.

La fiesta arranca a las cinco de la mañana del 2 de febrero con las tradicionales Mañanitas interpretadas por mariachis y bandas de música, luego los danzantes comienzan a bailar en el atrio del templo a ritmo de tambores y maracas.

Mientras los devotos esperan entrar a la iglesia para agradecer con cantos, flores y veladoras los favores concedidos. Más de mil puestos ambulantes se instalan en los alrededores para vender tamales y atoles, y otras delicias jaliscienses como pozole, birria, carne en su jugo o menudo, además de ponche de frutas y dulces de chilacayota.

Así, la fe se transforma en alegría y en una oportunidad para viajar a Veracruz y Jalisco y mantener vivas las tradiciones.

Sé un peregrino precavido

Si asistirás a alguna de estas celebraciones de la Candelaria, toma en cuenta estos consejos.

– Reserva el hospedaje con anticipación.

– Independientemente del clima, manténte hidratado durante las caminatas porque son largas y agotadoras.

– No cargues bolsos enormes, lo ideal para estas fiestas son las cangureras.

– Procura que tu atuendo sea abrigador y al mismo tiempo ligero.

– Lleva calzado cómodo.

Puros pretextos

Cuando vayas a Tlacotalpan, Patrimonio de la Humanidad desde 1998, visita el Parque Zaragoza y su quiosco morisco del siglo 19 y la Plaza Matamoros, mejor conocida como plaza Doña Martha, donde los habitantes gozan las tardes y matan el calor con un helado.

Por su parte, San Juan de los Lagos es un pueblo rebosante de bellezas coloniales. Destacan la Parroquia de San Juan Bautista, la Capilla del Primer Milagro, el Mesón de la Virgen (actual escuela Rita Pérez de Moreno) y la Casa de Correos (hoy Casa de la Cultura).