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BUENOS AIRES, Argentina — El sistema financiero reaccionó airadamente ayer contra la eliminación de las jubilaciones privadas de la Argentina dispuesta el martes por el Gobierno de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, y que aun debe ser aprobada por el Parlamento nacional.
El rechazo se verificó en una baja del mercado de valores de Buenos Aires, la subida del llamado riesgo país que calcula para sus inversionistas la banca JP Morgan, que se elevó en un 18 por ciento en una sola jornada, y un arrastre que ahondó la caída de la bolsas de Madrid.
La reacción negativa no es para menos si se tiene en cuenta que el sector financiero pierde la administración de un fondo de 33 mil millones de dólares, que tiene una recaudación anual promedio de 4 mil millones de dólares, y que desde su instauración en 1994 le deparó una ganancia neta de 10 mil millones de dólares, según datos oficiales.
Las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP) se habían convertido en una de las principales fuentes de financiamiento privado en la Argentina, que tiene una Bolsa de valores escuálida (comercia unos 20 millones de dólares al día) y desconectada de los mercados internacionales tras la cesación de pagos de diciembre de 2001.
“Para nosotros como para cualquier inversor es un problema enorme. Están jugando (el gobierno) con la liquidez del mercado y la empresas, que tienen pocas posibilidades de financiamiento, ahora tienen una menos”, lamentó la analista de la oficina Argenta, Martina Gallardo.
“Habrá menos jugadores para comprar y vender en un mercado de poca liquidez. Si esta Ley se aprueba, se reducirá muchísimo (las operaciones)”, coincidió Roberto Drimer, de Argentine Research.
Los fondos que manejaban los bancos pasarán al Estado para alimentar el sistema jubilatorio de reparto solidario que absorberá al de capitalización individual, y su forma de administración dependerá del formato final que le asigne el debate en el Congreso.
Por el momento, la ausencia de esos fondos en el mercado se verán, por ejemplo, en la financiación para la compra de electrodomésticos hogareños, que las grandes cadenas de artículos para el hogar anclaban en bonos emitidos por las AFJP.
En Buenos Aires los mercados reaccionaron con una baja del índice Merval de 14 por ciento, arrastrada por la caída de las acciones de empresas como Telecom, el Banco Macro, la eléctrica Edenor, entre otras, gran parte de cuyos papeles estaban en manos de las AFJP.
Algo similar ocurrió en Madrid, donde a una baja generalizada de las bolsas europeas se sumó una caída mayor del índice Ibex del 8,35 por ciento, arrastrado por las pérdidas de la petrolera Repsol, la Telefónica y el Grupo Financiero BBVA, todas con fuertes intereses en el desaparecido sistema de jubilaciones privadas de la Argentina.
Aunque el sector financiero rechazó la medida que le quitó un negocio multimillonario, algunos economistas aseguran que se trató en realidad de un salvataje anticipado porque algunas AFJP estaban por ingresar en una crisis terminal por su deficiente manejo de las inversiones, y el Gobierno argentino se curó en salud antes de que se le caiga toda la estantería.