'); } -->
TOLUCA, Edomex - Cinturones abrochados, asientos en posición recta y todos atentos a los sobrecargos: pueden encender sus celulares minutos después de despegar, cantar y gritar como les venga en gana y tomar cuantas fotos quieran. Estos fueron los lineamientos en el Vuelo Zero de Coca Cola.
"El cielo está listo para rockear, señores, y vamos a echar mucho relajo, pero con orden, advirtió el capitán Christian Carballo.
Personal de Volaris y de EXA TV quitó las tres primeras filas del avión, el miércoles por la noche y ayer de madrugada y, a las 6:00 horas, ya estaba todo listo para que Molotov y Zoé dieran el primer mini concierto en vivo, a más de 30 mil pies de altura, por los aires de la República Mexicana.
Los Molochos y la agrupación liderada por León Larregui ocuparon los primeros asientos del Airbus 319 que estreno la compañía, y que fue bautizado con agua de bomberos a su salida de Toluca y a su llegada a Guadalajara.
Nadie pudo llevar equipaje de mano porque los compartimentos superiores fueron ocupados por instrumentos, monitores de sonido, bocinas, luces y amplificadores. Bolsas y backpacks de los fans ganadores, técnicos, ejecutivos e invitados debían estar debajo de los asientos.
A las 8:15 a.m., salió el vuelo con dirección a Acapulco, luego pasó por Ixtapa, subió hacia la Península de Baja California y regresó por los cielos de Hermosillo y Mazatlán, para finalmente aterrizar en Guadalajara.
El viaje fue una experiencia inolvidable. Casi a la hora de haber despegado, Jerry, el ingeniero de sonido de Molotov, probó los instrumentos y, luego de 25 minutos, dejó que tocara la banda.
Sonaron entre otras Amateur, Rastaman-dita y Mátate Tete. No hubo encore ni un otra, porque el tiempo estaba restringido.
Resultó mejor de lo que esperábamos, aunque sí fue muy raro. Nos gustó; queríamos más tiempo, teníamos flojera porque nos desmañanamos, pero estuvo muy chido, dijo Tito.
Siguió Zoé con la prueba de sonido, hecha por Gustavo, su ingeniero, y, al tener su visto bueno, arrancaron con Reptilectric y siguieron con Vía Láctea, No me destruyas y Dead.
Ya hay que bajarnos del avión, dicen, expresó Jesús, el tecladista, para dar por terminada su actuación. La gente esperaba la quinta, pero León, el vocalista, traía muy cansada la garganta.
Los fans que asistieron, tras ganar una trivia, sacaron sus celulares para tomar fotos; los encargados de seguridad pusieron orden para que no se acercaran hacia la parte frontal, y el gerente de operaciones de Volaris, Roberto Navarro, supervisó que todo saliera como estaba planeado.
Los sobrecargos, liderados por Roxana, quien no se libró de las bromas de Facundo, dieron vueltas y vueltas en los pasillos atendiendo a la gente. Antes de la primera banda, ofrecieron donas, jugos y Coca Cola Zero. Después de Zoé, frituras y más bebidas.