Publicado el viernes 17 de octubre del 2008

Siente Trujillo raíces mexicanas

Robert, bajista de Metallica, asegura que la banda planea regresar a México en el 2009

Agencia Reforma

GUADALAJARA - Robert Trujillo, bajista de Metallica, se disponía a vivir anoche, en el Auditorio Telmex, su primera experiencia sobre un escenario en México de sus padres, mientras aún asimila el hecho de haber grabado el álbum Death Magnetic con la banda.

El hijo de migrantes mexicanos radicados en Los Ángeles, seguidor del futbol y amigo del jugador Paco Palencia, adelantó en Los Premios MTVLA 2008 que Metallica planea regresar en 2009 a México, cuando hayan ajustado el formato de sus nuevos conciertos y la agenda de su gira mundial.

"Tenemos mucha familia en Monterrey, pero nunca he tocado en México, por eso es importante hacerlo en mi vida: soy fanático de la Selección Mexicana, la apoyo siempre que juega", mencionó un Trujillo muy sonriente y platicador.

En Death Magnetic, el álbum que el grupo liderado por James Hetfield editó el mes pasado y el primero en el que Trujillo participa como bajista y compositor con Metallica, pudo inyectar esa fusión entre influencia musical mexicana y estilos como R&B, metal y rock estadounidense, que componen su estilo.

"Mis primeras conexiones con la música vienen de México, mi papá acostumbraba tocar muchos temas mexicanos en la guitarra cuando yo era muy pequeño, y de allí proviene mi primera visión de la guitarra y de la técnica para tocar bajo", reveló.

Trujillo no pudo disimular el gesto de satisfacción que le genera haber participado en Death Magnetic, en el que el grupo se propuso, definitivamente, regresar a la crudeza y el espíritu de los primeros discos.

"Se trata de una reconexión con el pasado en cuanto a riffs y ritmos: tiene el sabor de los viejos tiempos, además, hay una relación muy buena entre Lars (Ulrich, baterista) y yo en la sección rítmica, y seguro que irá mejorando en las grabaciones futuras", comentó el mexicoamericano.

Este reencuentro con el Metallica de los 80 fue impulsado por Rick Rubin, un productor exigente que solicitó a la banda tocar en el estudio con el ímpetu de un concierto, a fin de extraer nuevamente la "mugre" de sus primeras canciones.

"Hay fuego en su voz", dijo Trujillo, refiriéndose a la espontaneidad y fuerza que Hetfield imprimió al micrófono después de cinco años sin grabar nada.