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Publicado el viernes 15 de agosto del 2008

Los promotores de la salud son indispensables pero no reconocidos

La Estrella Digital

FORT WORTH — María Méndez ha sido Promotora de Salud por 6 años, pero apenas en el 2005 empezó a serlo con un salario, y aún en la actualidad parte de su trabajo sigue siendo voluntario.

Ella promueve acciones para prevenir y controlar enfermedades crónicas como diabetes, padecimientos del corazón y respiratorios, sobre todo entre hispanos; también orienta en materia de salud mental y educa sobre nutrición y cocina, entre otras actividades comunitarias.

Méndez se cuenta entre las pioneras en haber obtenido su certificación como Promotora de Salud en el norte de Texas, y también entre las que recibe pago por ello.

“Falta mucho por hacer para que se reconozca que nuestro trabajo evita que la gente caiga en las salas de emergencia, y sólo nos quieren como voluntarias. Espero que a la nueva generación de promotores les vaya mejor que a las que abrimos brecha”, acotó.

Su preocupación es compartida por entidades como el Departamento de Salud Pública de Fort Worth, que por aproximadamente 3 años certificó a estos trabajadores comunitarios, en su mayoría mujeres, y también por el Centro de Ciencias de la Salud de la University of North Texas, que se prepara para el relevo en ese proceso de certificación.

De hecho, una de las primeras acciones de la UNT ha sido organizar un Seminario sobre los Promotores de Salud (Community Health Workers), dirigido a proveedores del cuidado de la salud en el Norte de Texas, para resaltar el papel de estos trabajadores, que frecuentemente son necesitados en clínicas y hospitales, aunque no todas las instituciones están dispuestas a incorporarlos como empleados formales.

El seminario que será el próximo 29 de agosto, en el Centro de Ciencias de la Salud de la UNT (ubicado en 3500 Camp Bowie Blvd, Fort Worth) tiene también el propósito de impulsar el nuevo Centro de Entrenamiento de Salud Pública de Texas, administrado por la UNT, que será el único en el norte de Texas que certificará a los promotores y renovará sus títulos a quienes ya los han obtenido.

José Aguilar, instructor que impartirá esa certificación contemplada en las leyes estatales desde el 2000, estimó que el 40 por ciento de los promotores de la salud son asalariados. Él ha personificado esa pasión como promotor de salud desde 1981.

“El promotor de la salud es como un activista. Prevalece el concepto de que somos una fuerza de trabajo voluntaria y esto ha ocasionado que muchas personas certificadas no ejerzan y se dediquen a otras actividades que les den el sustento que necesitan”, dijo Aguilar.

De acuerdo con estadísticas del Departamento de Servicios de Salud, en diciembre de 2007 Texas contaba con 599 promotores de salud certificados; 90 por ciento mujeres, 10 por ciento hombres. La gran mayoría bilingües, 90 por ciento a nivel estatal, 70 por ciento, en la región del norte de Texas.

Zeida Rojas, coordinadora del Centro de Entrenamiento de Salud Pública de Texas de la UNT, enfatizó que el promotor de salud se enfoca en toda la sociedad para impulsar la cultura de la prevención de enfermedades, pero reconoció que tiene “bastante campo de acción en la comunidad hispana”.

El Centro Hispano Pew reveló en una encuesta que el 27 por ciento de los hispanos adultos en los Estados Unidos no tienen un médico de cabecera y esto los ubica como uno de los grupos hace más vulnerables en la materia.

“La comunidad hispana también se encuentra entre las más pobres de este país y una de las más necesitadas en los apoyos que brindan los promotores de la salud, que son una especie de educadores que ayudan a la comunidad a prevenir enfermedades, a controlar las que ya padecen y a buscar atención en las múltiples entidades médicas”, dijo Méndez, quien actualmente es promotora de la salud en la Northside Inter-Church Agency.

Entre la lista de invitados a este seminario están los hospitales John Peter Smith, Parkland, Cook’s Children, la clínica Alberto Galván, y organizaciones como Catholic Charities, la Casa del Inmigrante de FW, la escuela de enfermería de la Texas Christian University y Northside Inter-Church Agency.