LA PAZ, Bolivia — A dos días del referendo revocatorio, la tensión en Bolivia llegó ayer a un punto crítico: el gobierno acusó a los prefectos (gobernadores) opositores de buscar derrocar al Presidente Evo Morales, mientras éstos continuaron los bloqueos a aeropuertos para impedir la llegada del mandatario.
"Bolivia está al umbral de un golpe de Estado contra el orden constitucional. La estrategia (de la Oposición) ya no es bloquear el revocatorio sino directamente derrocar al Presidente", denunció ayer el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana.
"Lo que hacen los prefectos es un acto de sedición, al organizar fuerzas paramilitares para atentar contra todas las libertades públicas: son grupos facciosos, violentos, pagados con la plata del pueblo", acusó en rueda de prensa.
El mismo presidente apoyó esta idea, tras una semana en que fuerzas de choque de las Prefecturas disidentes le impidieron arribar a diversas ciudades, donde planeaba realizar actos de campaña.
"Hay personas que le faltan el respeto a la democracia y al pueblo boliviano y aplican una dictadura civil para impedir el referéndum porque le tienen miedo al pronunciamiento popular", sentenció el dirigente al encabezar el desfile militar por el aniversario de las Fuerzas Armadas, en la ciudad de Cochabamba.
En este evento, recibió el apoyo de la cúpula militar.
"Las Fuerzas Armadas somos garantes de la democracia, concepto que incluye el precepto constitucional de garantizar la estabilidad del Gobierno legalmente constituido, sea el actual o cualquier otro que recoja la voluntad del pueblo, que es el gran soberano", declaró el jefe del Ejército, Luis Trigo.
El domingo, los bolivianos acudirán a las urnas para definir la continuidad en sus cargos del Presidente, el vicepresidente y ocho de los nueve Prefectos (Gobernadores), la mayoría opositores.
Morales, quien tenía planeado hacer campaña ayer en el departamento de Pando, debió renunciar a este deseo, luego de que fuerzas de choque ligadas a la Prefectura ocuparan la pista de aterrizaje de la capital, Cobija, en un hecho similar al sucedido el miércoles en el aeropuerto de Beni.
Ese mismo día, quedó varado una hora en la estación aérea de Santa Cruz porque los miembros de la opositora Unión Juvenil Cruceñista bloquearon las salidas del inmueble y evitaron que llegara a otro acto oficialista.
La polarización generada por el referendo, entre los opositores, que buscan autonomías regionales, y el Gobierno de Evo, que impulsa una Constitución de carácter indigenista, no se ha limitado al ámbito político.
En los canales de televisión se libran batalles verbales inéditas, con un intercambio casi constante de acusaciones, y las calles de las ciudades están tapizadas con propaganda política.
En La Paz, donde 75 por ciento de la población apoya al Mandatario, los carteles por el "Sí" y banderas con el rostro de Evo, componen la iconografía dominante; mientras que en el departamento de Santa Cruz, baluarte opositor, dominan los llamados a votar por el "No".
Así lo dijeron
"Hay personas que le faltan el respeto a la democracia y al pueblo boliviano y aplican una dictadura civil para impedir el referéndum porque le tienen miedo al pronunciamiento popular". Evo Morales Presidente de Bolivia
"Bolivia está al umbral de un golpe de Estado contra el orden constitucional. La estrategia (de la Oposición) ya no es bloquear el revocatorio sino directamente derrocar al Presidente". Juan Ramón Quintana Ministro boliviano de la Presidencia