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LOS ÁNGELES — El conflicto político en Honduras se ha convertido en un desafío y un punto doloroso para el gobierno del presidente estadounidense Barack Obama, sostuvo el académico Abraham Lowenthal en un artículo publicado en Los Angeles Times.
"Ante la polarización del conflicto con posiciones distantes entre izquierda, derecha e intervencionistas liberales y conservadores en esa nación, el gobierno de Obama tiene algo, o mucho, que hacer en Honduras", indicó.
El catedrático y especialista en Latinoamérica comentó que ningún analista le predijo a Obama que Honduras "le plantearía un desafío de definición en su política hacia América Latina".
Lowenthal es professor de Relaciones Internacionales en la Universidad del Sur de California, presidente emérito del Consejo del Pacífico en Política Internacional, y miembro del Instituto Brookings.
"Pero quizá Obama no tiene algo tan especial, porque hay antecedentes de acontecimientos similares que enfrentó el presidente John F. Kennedy en 1963 cuando se abandonó la política de reconocimiento a regímenes golpistas", abundó.
"En la década de 1980 Honduras se convirtió en una base principal en los esfuerzos financiados y ordenados por Estados Unidos por derrocar al gobierno sandinista en Nicaragua y frustrar la insurrección de la guerrilla en El Salvador", apuntó.
Señaló que en Washington se han desprendido las más variadas posiciones y recomendaciones, desde protestar contra el acto golpista, resistencia a cualquier resultado negociado, sanciones y hasta el intervencionismo de Washington.
"Las presiones contradictorias de activistas liberales y conservadores en Washington han hecho mucho más difícil salir del callejón sin salida en que ha caído el conflicto hondureño", expuso.
Consideró que los esquemas de una solución han estado claros por semanas: la breve vuelta de Manuel Zelaya a la presidencia y el establecimiento de un gobierno de transición para celebrar elecciones.
Otro elemento es la realización de las elecciones en noviembre sin la participación del depuesto Zelaya, la remoción de aquellos que depusieron a Zelaya y la supervisión y observación de los comicios.