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Conquista Obama a vecinos de Hyde Park en Chicago

CHICAGO - En Chicago, la urbe con mayor segregación racial de Estados Unidos, el barrio de Hyde Park, donde vive Barack Obama, es el más integrado de la ciudad.

Aquí, al borde del Lago Michigan, en el sureste y en medio de arboladas calles con casas de jardines prolijamente cortados, conviven sin mayores problemas blancos y negros, reafirmando la experiencia multirracial del aspirante demócrata a la Casa Blanca.

"Aquí todo el mundo lo ama, y los judíos que lo conocen, aún más", dijo a REFORMA el rabino Arnold Wolf, de la sinagoga KAM Isaiah Israel, frente a la mansión georgiana de tres pisos donde Obama reside junto a su esposa, Michelle, y sus dos hijas, Malia y Sacha, desde 2005.

"Todos los años viene a hablar al templo, conoce nuestros nombres y los temas que nos preocupan", señaló el líder espiritual de 84 años a cuya sinagoga, la más antigua del medio oeste estadounidense, cruzan todos los días los agentes del Servicio Secreto para ir al baño.

A ellos los recibe sin objeciones, no así a las hordas de periodistas que descienden sobre la calle cada vez que Obama se encuentra en la ciudad, una vez al mes por lo menos. La prensa, con sus grandes vehículos satelitales, entorpecen el tránsito y arruinan el césped, señaló Wolf, para quien el senador es la mejor opción en las próximas elecciones presidenciales.

"Es una persona brillante, progresista, muy sociable, muy bien entrenado y hasta un poquito exótico", resaltó.

"Mi única objeción sobre él ahora es que se ha estado volviendo más conservador a medida que se acercan los comicios, para ganar a los votantes del centro. Así ha retrocedido en sus posturas del aborto tardío, por ejemplo, o dice ahora que quiere más guerra en Afganistán".

Hyde Park, con una población de unos 35 mil habitantes, es un lugar muy particular. Es sede de la conservadora Universidad de Chicago, conocida mundialmente por la escuela de Economía que forjó el libremercadista Milton Friedman, y cuyos cafés están llenos de intelectuales y bohemios liberales.

A pocas cuadras del hogar de los Obama se encuentra el cuartel general de la Rainbow/PUSH Coalition, la organización de derechos civiles fundada por el reverendo Jesse Jackson, y no muy lejos de allí vivieron alguna vez el boxeador Muhammad Alí y el director de cine Mike Nichols, además de que el arquitecto Frank Lloyd Wright construyó ahí una de sus obras cumbre, la Robie House.

También, a dos cuadras, reside el controvertido líder negro Louis Farrakhan, de la Nación del Islam.

"Es un barrio muy peculiar y nos enorgullecemos de nuestra historia y personajes", comentó a REFORMA la maestra jubilada Mary Lyle, de 61 años, mientras se ejercitaba por la esquina de la casa de Obama, a quien definió como un vecino muy normal al que antes se podía ver haciendo sus compras en el supermercado, como cualquier otro residente.

"Para el barrio sería genial que fuera elegido Presidente. Nos pondría en el mapa de una manera muy especial. Sería un honor", destacó antes de perderse por la East Hyde Park Boulevard.

Una entrevista: ’Entiende Barack a migrantes’

"Barack Obama aprendió a hacer política en las calles, con mexicanos", asegura Jerry Kellman, el primer jefe que tuvo el hoy aspirante presidencial demócrata en 1985, cuando recién acababa de graduarse de la Universidad de Columbia y daba sus primeros pasos como organizador comunitario en el sur de Chicago.

Por entonces, Kellman estaba a cargo del Developing Communities Project (DCP), una organización comunitaria de raíces religiosas que acababa de comenzar a trabajar en los empobrecidos barrios al sur de la ciudad, en donde se concentraban muchos afroamericanos y mexicanos indocumentados que habían llegado una década antes buscando empleo en las acererías, las cuales se encontraban en declive.

Con 24 años, un fuerte idealismo y ganas de ponerse en contacto con las comunidades de base, Obama aceptó inmediatamente el puesto que le ofreció Kellman, que pagaba 10 mil dólares al año.

"Aunque su principal labor se concentró luego en la comunidad negra, Barack trabajó mucho con la comunidad mexicana de esos barrios. Lo adoptaron rápidamente a pesar de que no hablaba español; él tiene un don especial para tratar con la gente y, al poco tiempo, ya tenía amigos", relató Kellman, de 58 años, a REFORMA durante una entrevista en su oficina de la iglesia Saint Mary on the Woods, donde ahora se desempeña como director de Formación Espiritual.

"Pasó mucho tiempo escuchando historias de inmigrantes indocumentados mexicanos, michoacanos en su mayoría. Escuchó de quienes vinieron aquí porqué en México no podían tener un buen empleo para mantener a sus familias; escuchó historias de gente que sufrió mucho cruzando la frontera con coyotes despiadados, de personas que dormían bajo los puentes en pleno invierno, y reparó en sus sueños y expectativas.

"No es que conozca los aspectos sociales de la comunidad mexicana como tal, pero entiende profundamente la lucha de los inmigrantes mexicanos por una vida mejor. Para él es algo muy personal", afirmó este hombre que sirvió de mentor a Obama.

Pregunta: ¿Qué recuerda de la entrevista que tuvieron en la cual lo contrató? Respuesta: La primera impresión que tuve de él fue que era un joven inteligente, que se expresaba con facilidad; era muy sociable, y hasta tenía un cierto encanto particular. Me pareció, además, que era emocionalmente estable, maduro y muy limpio, una persona que le prestaba atención a su apariencia física.

Me pareció también muy interesante su historia personal, sus raíces mixtas, su crianza en Indonesia y Hawaii, y, sobre todo, lo claro que fue en explicar su motivación por querer hacer este trabajo. Me contó que se sentía muy inspirado por Martin Luther King Jr. y todo el movimiento de derechos civiles, para el cuál él llegó tarde; entonces le parecía que trabajar con las comunidades más pobres era lo más parecido a eso.

Y admiraba la manera en que desarrollaba toda esa organización de base, que era muy similar a lo que había realizado César Chávez con los campesinos. Nueve de 10 jóvenes que entrevistas para este tipo de trabajo terminan abandonándolo en menos de un año, agotados; el trabajo les parece muy duro y frustrante. Y los jóvenes recién salidos de buenas universidades, como lo era Barack, tienen demasiadas opciones como para quedarse.

Pero Barack se quedó, pese a que yo le preguntaba cuándo nos dejaría.

P: ¿Cuáles diría que fueron los principales logros de Obama en los tres años que trabajó con usted, hasta que en 1988 se fue a Harvard a estudiar Leyes?

R: Las victorias que obtuvimos fueron muy pequeñas, servicios básicos para las comunidades latina y negra. Logramos que se crearan programas de capacitación tras la escuela, guarderías para niños, y les dimos otras herramientas para salir adelante.

Pero el principal logro de Barack fue que entusiasmó e incorporó a mucha gente al trabajo comunitario, que luego siguió trabajando cuando él ya se había ido. Las vidas de mucha gente comenzaron a cambiar, aprendieron habilidades y a valorar más a sus familias, sus empleos y la comunidad en la que residen.

Además, dejó una organización de pie, que aún existe, con un presupuesto estable y que es toda una usina de líderes comunitarios.

P: Es justamente ese el enfoque con el que ha desarrollado su campaña presidencial...

R: Sí, nuestra idea central es que hay que organizar a líderes dentro de la comunidad, y ellos son los que trabajan con la propia comunidad directamente, capacitándolos y dándoles las herramientas para mejorar sus vidas.

En la campaña de Obama asumieron la misma visión, pero lo interesante es que han fortalecido ese esfuerzo gracias a las nuevas tecnologías, a los recursos de internet como fuente de financiamiento, a redes sociales como Facebook o MySpace, a YouTube para expandir su mensaje, o impartir instrucciones a través de mensajes de texto para organizar encuentros. Nunca hemos visto algo así en la política de Estados Unidos, ni del resto del mundo.

Y ha logrado una gran penetración entre los jóvenes de 20 o 30 años justamente por la utilización de estas nuevas herramientas tecnológicas en las que ellos se sienten sumamente cómodos. Así, ha conseguido organizar a más gente que nunca antes; es la campaña más organizada que hemos visto en la historia política estadounidense.

P: En esos años que trabajaron juntos, ¿le pareció que Obama tenía ambiciones de ser Presidente?

R: Yo creo que Barack no tenía en mente convertirse en político cuando llegó a Chicago por primera vez. Su interés era volverse un buen organizador comunitario.

Pero creo que fue por la frustración que experimentó luchando por pequeños cambios que decidió volcarse hacia la política.

En ese sentido sí, era y es una persona ambiciosa porque piensa en grande. Su madre, Ann Dunham, que fue la influencia principal de su vida, tenía una fuerte vocación de servicio, y además le infundió grandes sueños; ella tenía enormes expectativas para con su hijo. Obviamente el chico también tenía lo suyo.