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LAS VEGAS - Francisco Rufino era hasta agosto cocinero de crepas en el célebre casino París en Las Vegas, pero en unos días podría ser parte de la aceitada maquinaria que logre elegir a Barack Obama como Presidente de Estados Unidos.
Nacido en Ixtlán del Río, Nayarit, Rufino es uno de los 94 miembros que la Unión Culinaria -un poderoso sindicato de Nevada- ha movilizado todos los días desde hace tres meses para transformar un estado tradicionalmente republicano en favor del abanderado demócrata.
"Se trata de ir a las puertas y tocar a todas las personas (...) explicar cuál es el plan del senador (Barack) Obama" dice Rufino, de 32 años, luego de visitar el cuartel general del sindicato en Las Vegas.
Con 40 por ciento de sus 60 mil miembros hispanos, "La Culinaria" es una de las armas más poderosas para movilizar a la comunidad latina en Nevada, un estado que Obama disputa cuadra por cuadra al republicano John McCain.
"He tenido que ir hasta 10 veces a tocar una puerta. Y hasta que no me abren no los dejo en paz", añade Rufino de su labor en Las Vegas, que concentra 70 por ciento de los 2.4 millones de habitantes de Nevada.
Según las últimas encuestas, Obama y McCain tienen un empate estadístico en la entidad, por lo que los votantes hispanos como Rufino -que podrían llegar a 12.1 por ciento del total de electores según el Pew Hispanic Center- son considerados definitorios.
"Hay la creencia de que cualquiera de los dos partidos puede ganar Nevada en 2008 y las encuestas lo demuestran con diferencia de sólo 2 por ciento", explica Ken Fernández, un politólogo de la Universidad de Nevada en Las Vegas (UNLV).
"Entonces pienso que la participación latina podría ser clave para que Obama gane", abunda el especialista, haciendo hincapié en el boom que vive en la ciudad los hispanos, que han duplicado su número respecto a 1990, hasta llegar a representar 24.4 por ciento de la población.
Rodeada de montañas desérticas y con un horizonte dominado por los casinos, Las Vegas es receptiva al discurso de Obama, pues vive el epicentro del marasmo económico con algunos de los más altos índices de embargos de vivienda y desempleo en el país.
Este desencanto económico y la posición de Obama en los sondeos hacen soñar a los demócratas con arrebatar a sus rivales el 4 de noviembre los cinco votos de Nevada en el Colegio Electoral y que el republicano George W. Bush obtuvo en 2000 y 2004.
"Básicamente se está diciendo que si Barack Obama se lleva el estado de Nevada, hay mucha posibilidad de que se lleve el país", afirma Emilia Pablo, vocero de Obama en la entidad. "Entonces, el voto hispano es muy importante".
Haciendo notar una férrea disciplina y capacidad organizativa, "La Culinaria", el primer sindicato en apoyar a Obama, en enero, ha desarrollado una estrategia para llevar a las urnas al mayor número posible de latinos.
Desde las recamareras del viejo casino Tropicana, los cocineros del exclusivo hotel Wynn y las meseras del clásico Bellagio, "La Culinaria" sacó a un grupo de sus miembros a la calle a promover el registro de hispanos como votantes.
"Nosotros los trabajadores de La Unión Culinaria estamos hablando con cada una de las personas que pueden votar y estamos explicándoles la situación", dice Geovana Arguello-Kline, presidenta del sindicato, y originaria de Nicaragua.
De acuerdo con su líder, el temprano apoyo de "La Culinaria" y su central matriz nacional Unite Here! a Obama se debe a que el candidato desde hace años está cerca de ellos.
"Tenemos una huelga en Chicago, la (del Hotel) Congress, y en esa huelga el senador Barack Obama siempre ha apoyado a esos trabajadores", explica Arguello-Kline recordando la acción sindical de más duración en Estados Unidos.
Ante los más de 115 mil hogares contactados por "La Culinaria", la campaña casa a casa del republicano John McCain entre los hispanos del estado luce más modesta, pero, en cambio, se ha concentrado en difundir anuncios por la radio y televisión en español.
"Realmente está difícil porque ’La Culinaria’ está con Obama y le está metiendo muchos recursos. Ellos hacen mucha presión por su partido", dice Xavier Rivas, empresario bajacaliforniano establecido en Las Vegas, hoy locutor y activista republicano.
Afuera de la tienda "Los Compadres" del bulevar Charleston, Rivas difunde una foto de McCain con la Virgen de Guadalupe, acompañado de Miryam Mora-Barajas, coordinadora republicana del voto hispano en Nevada.
"Nosotros queremos que independientemente de los sindicatos, que la gente haga su propia decisión", comenta Mora-Barajas, quien, de puerta en puerta, intenta convencer a los dueños de negocios hispanos de unirse a la campaña.
Llegada desde California, Mora-Barajas narra en cada local de la zona, la historia de McCain como promotor de la fallida reforma migratoria en el Senado, defensor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y opositor al aborto.
"Decimos: ’Miren qué John McCain ha estado con los latinos. Él ha estado con los latinos por años. No sólo porque está compitiendo para Presidente ahora está tratando de hablar español’", dice Mora-Barajas, oriunda de Tlajomulco, Jalisco.
Sin embargo, "La Culinaria" ha penetrado ya en buena parte de los hogares de los más de 92 mil hispanos registrados para votar y que podrían llevar a Obama a superar el 63 por ciento de apoyo hispano logrado por Al Gore en 2000.
"Depende del día, y depende de la zona, pero a veces uno puede tocar 40 o 50 puertas diarias. Lo más que he tocado son 65 puertas", relata Luz María Padilla, recamarera de 26 años del casino Treasure Island, oriunda de Colotlán, Jalisco.
Llegada a California a los 12 años, Padilla participará el 4 de noviembre en su primer proceso electoral presidencial, luego de hacerse ciudadana estadounidense en 2005.
"Muchos de los inmigrantes y ciudadanos latinos en Nevada son relativamente nuevos y, por lo tanto, no se han aclimatado a la cultura política aquí. Pero eso esta empezando a cambiar", explica el politólogo Fernández de la UNLV.
Será el día de la elección, sin embargo, cuando el ejército hispano de "La Culinaria" enfrente su mayor reto, al intentar sacar a votar a ese aproximado 12.1 por ciento del electorado que refleje la importancia de la comunidad hispana en Nevada.
"Hay mucha gente que yo me la encuentro en la calle que no puede votar porque todavía no es ciudadano, o por lo que sea. Y que nos para en la calle y nos dice: ’Gracias por el trabajo que están haciendo en verdad’", describe Padilla, al caminar con una playera roja con la imagen de Obama por la calle Kristen Lane de Las Vegas.