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Explotación del subsuelo genera oportunidades de trabajo

Marisela Ibarra

FORT WORTH — La explotación del Barnett Shale no sólo está generando beneficios económicos a las familias y las ciudades del Condado de Tarrant que han arrendado los derechos minerales de sus propiedades, también está planteando desafíos profesionales a los trabajadores que desean sumarse al auge regional de la industria del gas natural.

Jorge Luna, Plutarco Meza y Leonar Rodríguez asumieron ese reto. Dejaron sus empleos anteriores, tomaron un curso de 150 horas de un programa piloto impartido por el Tarrant Community College (TCC) que la semana pasada les entregó su certificación, y cinco días después fueron entrevistados para incorporarse a trabajar a una de las diversas compañías de gas que necesitan personal calificado.

“Gente que trabaja en esta industria me ha platicado de las oportunidades que hay y yo quiero aprovecharlas”, dijo Jorge Luna, de 23 años de edad, nacido en Fort Worth y de padres originarios de Coahuila.

“En mi anterior empleo me estaban recortando horas de trabajo. Las compañías que trabajan en el Barnett Shale ofrecen horario completo, horas extras y el trabajo está aquí en el condado”, mencionó Plutarco Meza, de 22 años, originario de Sombrerete, Zacatecas.

“Es un trabajo seguro, estable por muchos años, en el que hay oportunidad de aprender. No hay límites si quieres progresar”, indicó Leonar Rodríguez, de 31 años, originario de Puerto Rico quien decidió dejar su empleo en el ejército para iniciar una nueva carrera.

El programa piloto, puesto en marcha el pasado mes de junio, otorgó becas a 30 personas; 22 de ellas concluyeron el curso y recibieron su certificación del Consejo de Educación del Petróleo que avaló la enseñanza impartida por el TCC en materia de instalación de la tubería que conduce el gas natural del pozo a las redes de distribución. Al técnico que lleva a cabo esas labores se le denomina Roustabout.

Siete de los 22 becados que obtuvieron su certificación son de origen hispano, lo que seguramente dejará satisfecha a la Cámara Hispana de Comercio de Fort Worth (FWHCC) que fue la impulsora de este programa y la que recolectó un patrocinio de 42 mil dólares, donado por las empresas Devon Energy, Richey Oilfield Construction y David Rogers Construction que tuvieron prioridad en ofrecer empleo a los egresados del curso.

Aunque este programa piloto estuvo abierto a toda la población del condado de Tarrant, Rosa Navejar, presidenta de la FWHCC, enfatizó al iniciar el curso que si bien los hispanos tienen el mayor grado de deserción escolar, las organizaciones y las compañías pueden enseñar un oficio que les ayude a mejorar su calidad de vida, y esto servirá para valorar más la educación.

“Roustabout Barnett Shale 101” es el nombre del curso que imparte el TCC, el único colegio de Texas que ofrece esta certificación que es reconocida como una de las primeras en materia de seguridad dentro de la industria del petróleo y el gas.

Una vez que el pozo ha sido cavado y la plataforma desmontada, entran al campo de trabajo los Roustabout quienes instalan tuberías; unas recogen agua de sal, otras conducen el gas extraído del pozo.

Los tres jóvenes hispanos entrevistados por La Estrella reconocieron el horizonte de oportunidades que ven en esta industria que está en constante crecimiento regional.

Los 10 estudiantes que se graduaron el pasado 1 de agosto recibirán al inicio ofertas salariales de 14 dólares la hora y conforme aumente su experiencia pueden llegar a ganar 21 dólares, pero además todos hicieron planes de seguir tomando cursos y certificaciones para escalar en su profesión, como un entrenamiento que ya se está preparando para “Lease operator” (operador de arrendamiento).

Víctor García, especialista en certificación de la FWHCC, informó que “dados los buenos resultados en este programa piloto, la Cámara Hispana de Comercio de Fort Worth solicitará al gobierno federal un subsidio de 500 mil dólares para continuar la capacitación”.

La solicitud la presentará el 17 de agosto y espera tener respuesta en 90 días. “El monto requerido alcanzaría para certificar a 300 personas, y sabemos que las compañías de la región tienen capacidad para emplear a esta gente y más. También tenemos planes de ofrecer entrenamiento en español, pues hay muchos trabajadores hispanos que ya laboran en la industria que tienen deseos de superación”, dijo García.