FORT WORTH.— María Vázquez reconoce que si su esposo no tuviera seguro médico, la diabetes que padece “quizá ya lo hubiera terminado”, pues no le alcanzaría el salario para pagar las revisiones periódicas que necesita y mantener a su familia.
Ella lo sabe muy bien porque su mamá de 72 años, quien tiene la misma enfermedad, no va muy seguido al doctor por el gasto que implica, y por eso afirma que eventos como las ferias de salud son una buena oportunidad para que gente pobre y sin seguro médico, como su mamá Felícitas Martínez, se haga un chequeo gratuito.
“Un examen de sangre para ver cómo está su nivel de azúcar, más la consulta con el doctor, cuesta alrededor de 150 dólares. El seguro le cubre esos gastos a mi esposo, pero mi mamá lo paga de su bolsa y a veces le piensa para hacerse sus revisiones”, dijo Vázquez quien aunque vive en Arlington, planea llevar a su madre a Fort Worth el próximo sábado 2 de agosto para que la evalúen gratis de la diabetes, alta presión y glaucoma que padece.
El caso de la señora Martínez es ilustrativo de la situación que enfrenta una porción importante de la comunidad hispana. El Centro de Ciencias de la Salud de la University of North Texas (UNT) precisó en un estudio los factores que impactan negativamente a esta población: Acceso limitado a servicios de salud debido a la falta de seguro médico, enfermedades crónicas, falta de transportación propia, barreras de idioma y menores niveles educativos.
De acuerdo con el estudio elaborado en 2004, casi la mitad de la población de Fort Worth sin seguro médico es latina.
Esto explica el éxito y la propagación de jornadas médicas como la Feria Hispana de Salud que por décimo año consecutivo se organiza en Fort Worth, el primer sábado de agosto. En esta ocasión será el día 2, de 9 de la mañana a 3 de la tarde, teniendo como sede el mismo lugar desde 1998, el Will Rogers Memorial Center (3401 W. Lancaster).
La lista y variedad de servicios de la feria va en aumento. Exámenes de la vista, para detección de cáncer, mamografías, pruebas de SIDA, de glucosa, de diabetes, exámenes dentales y vacunas para niños, que son un requisito indispensable para inscribirlos en la escuela.
Amy Casas, coordinadora de Información de Salud Pública de Fort Worth, precisó que por segundo año habrá servicios de salud mental, un área muy necesaria en la población hispana para detectar casos de depresión o violencia doméstica.
También habrá más apoyos para mejorar la nutrición y frenar la obesidad. Un grupo médico dará consulta y consejo en esta materia, y no se limitará a realizar exámenes.
El año pasado más de 10 mil personas acudieron al evento. Esta ocasión se espera una asistencia similar o mayor, como ha sucedido desde que empezó este evento que ofrece servicios en español e inglés.
Barbara Forshey, del Carter Blood Care, precisó que han registrado cifras récord de donación de sangre. En 2006 y 2007 se obtuvieron 70 unidades de sangre. Explicó que cada unidad salva la vida de tres adultos ó seis bebés, lo que significa que las ferias hispanas han ayudado a salvar más de 200 vidas cada año.
Amy Casas precisó que se requiere del apoyo de 300 voluntarios bilingües que ayuden en tareas de traducción y dar información al público. Los interesados pueden comunicarse con Miriam Frías al 817-250-7677, mariafrias@texashealth.org o a los teléfonos 214-403-3413 ó 817-995-9686.
Las instituciones que apoyan el evento crearon este año la Coalición de Salud Hispana que tiene como principal objetivo garantizar que continúe la feria en los próximos años.
Entre las 11 organizaciones que integra la Coalición están el Centro de Ciencias de la Salud de la UNT y los departamentos de Salud Pública de Fort Worth y Tarrant, que iniciaron esta feria; la clínica Alberto Galván, la asociación de profesionales hispanos del cuidado de la salud, los hospitales John Peter Smith, Harris Methodist, Baylor All Saints y la Cámara Hispana de Comercio de Fort Worth cuya presidenta, Rosa Navejar, es la presidenta de la Coalición este año.