Segunda de dos partes
GRAND PRAIRIE — En el hogar de la familia Pereira abundan las fotografías de sus miembros celebrando su graduación. Cada uno de los tres hijos del matrimonio de Nohel y Mayra Pereira, ya completó o lleva su educación al corriente.
El hijo mayor Josué, de 30 años, se graduó de psicólogo en el 2000. Ivonne, de 18, realiza la carrera de estudios internacionales en la UNT de Denton. Y Jazmín, de 14, se educa en la preparatoria y esta entusiasmada de seguir con la universidad.
Aunque sus hijos han recibido ayuda financiera en forma de becas y préstamos, no ha sido fácil, dice la señora Pereira.
Y es que en cualquiera de las universidades del país el costo anual fácilmente puede exceder los 30 mil dólares incluyendo libros, cama y mesa.
En el caso de Ivonne, su promedio académico de 3.8, durante la preparatoria, hizo que la UNT se interesara en ella y le otorgara una beca semestral que paga el costo de las clases.
Sus gastos de vivienda en el campus de la universidad son pagados con un préstamo subsidiado por el gobierno federal llamado Stafford.
Además de su logro académico, este préstamo fue posible también porque el ingreso combinado de sus padres es menor a los 40 mil dólares.
Y aunque al final de su carrera de Estudios Internacionales tendrá una deuda con el gobierno de 14 mil dólares, la cual tendrá que ser pagada una vez terminando sus estudios, la estudiante afirma que un título profesional merece el adeudo.
“Vale la pena porque al final de cuentas un título te da la oportunidad de obtener un buen trabajo y ganar más dinero y así pagar la deuda”, afirma. Pero expertos en la materia afirman que becas y préstamos podrían no ser suficientes para solventar los gastos de la educación superior.
Los préstamos Stafford son fáciles de obtener, tienen bajos costos administrativos y un interés atractivo, sin embargo tienen un límite combinado de $5,500, aunque varía cada año universitario, entre las dos clases de préstamos que garantiza el gobierno federal: subsidiados y no subsidiados.
“Esa cantidad no podría ser suficiente, al menos para una universidad como TCU”, afirma Mike Scott a cargo de la oficina de ayuda financiera de TCU.
La otra forma de ayuda son las becas. En la mayoría de las universidades públicas, según Scott, casi un 50 por ciento de los subsidios que éstas reciben del gobierno tanto federal como estatal son destinados para sus propios estudiantes en forma de becas.
Pero los estudiantes nunca deben costear los gastos cotidianos de sus estudios con tarjetas de crédito.
Según una encuesta de Zogby International, más del 75 por ciento de estudiantes universitarios dependen de tarjetas de crédito para pagar gastos diarios. Un 10 por ciento tiene un débito de más de $10 mil dólares en sus tarjetas de crédito para cuando terminan la universidad.
Ya que esta forma de crédito es fácil de obtener y aún más fácil de usar, típicamente tienen una alta tasa de interés.
Según los expertos, las becas y los préstamos respaldados por el gobierno son las mejores opciones, aunque generalmente fuera del alcance de aquellos estudiantes que se encuentren en el país de manera indocumentada.
En el caso de Ivonne Pereira, quien nació en el país, paga los costos de sus estudios con una combinación de becas y préstamos.
El mito de que sólo los estudiantes con alto rendimiento académico pueden obtener préstamos o becas es infundado. Algunas se otorgan a estudiantes con necesidad económica.
Existen becas de todas clases, aunque algunas son de sólo $50 ó $100 hay otras de miles de dólares. Algunas sólo son especiales para latinos, otras destinadas para cursar una carrera específica.
La idea, dice Anita Perry, directora del departamento de logro académico y consejería del distrito de FW, es solicitar tantas becas como sea posible.
Una de las listas de becas para hispanos es recopilada y actualizada cada año desde el 2005 por DFW International Community Alliance, una red de más de 1,600 organizaciones cívicas, educacionales y comunitarias.
El folleto de 30 páginas, disponible en Internet, facilita información no sólo de becas sino también instrucciones de cómo preparase para la universidad, el proceso de solicitud de becas y ayuda financiera y enlaces para fuentes de becas.
La dirección es: www.dfwinternational.org. Y según los expertos la influencia de los padres es el mejor antídoto contra el abandono de los estudios.
“La única herencia que les podemos dejar es un estudio universitario, les hemos inculcado a nuestros hijos que no se queden solamente con el diploma de high school”, dice Mayra Pereira, la madre de Ivonne.
“El estudio es como la llave maestra que abre el bienestar del futuro”, agrega.