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Publicado el viernes 29 de agosto del 2008

Universitarios luchan para pagar por su educación

Especial La Estrella En Casa

Primera de dos partes

ARLINGTON — Durante las vacaciones de verano Elizabeth Longoria tenía dos empleos para realizar un anhelo: estudiar en la Universidad de Texas en Arlington.

Pero el reto es mayor, los costos exigen más, así que Longoria requirió también de dos subsidios del gobierno y ayuda de sus padres, y esta semana inició su sueño.

Asimismo, en la Universidad del Norte de Texas en Denton, Ivonne Pereira se apresura para buscar las salas donde sus nuevos profesores impartirán las clases de Historia, Español y Ciencias Políticas que tomará este semestre.

Al igual que Longoria, Pereira también recibió préstamos subsidiados por el gobierno, becas de la universidad y ayuda económica de sus padres.

Todo para solventar los gastos universitarios. Longoria y Pereira forman parte del 12 por ciento de estudiantes hispanos que terminan la preparatoria y se matriculan en la universidad.

Pero de acuerdo a un reporte del Pew Hispanic Center ese índice de estudiantes latinos que inician la universidad —considerado “alto” porque es superior si se compara con los de estudiantes anglos y afroamericanos— termina convirtiéndose en el grupo étnico con el número más elevado de estudiantes que abandonan los estudios superiores.

El reporte señala a la atención que se le otorga a la deserción escolar entre los latinos de preparatoria, pero entre los universitarios la deserción es igual de severa.

El Pew Hispanic Center enumera la falta de recursos económicos y el sentido de responsabilidad económica de los estudiantes para con su familia, como las dos razones principales para abandonar la universidad.

Esto se puede remediar, dicen los expertos, con una combinación de becas, préstamos subsidiados y préstamos privados.

El estudio también cita otras razones de deserción: Baja preparación académica, falta de conocimiento sobre el sistema universitario así como de los requisitos para graduarse y recibir ayuda financiera por parte de las universidades.

Y es que para obtener becas y préstamos subsidiados es necesario tener un promedio académico alto y que el salario combinado de los padres no exceda los 40 mil dólares anuales.

Tipos de préstamos y ayuda

Los bancos y otras instituciones financieras como Sallie Mae, administran fondos del gobierno en forma de préstamos.

Hay dos tipos de préstamos: Con y sin subsidio. Los préstamos subsidiados por el gobierno federal no tienen una taza de interés que se agrega al préstamo una vez que el estudiante se gradúe.

En este tipo de préstamos el estudiante sólo pagará la cantidad que el gobierno le prestó en un periodo de gracia después de la graduación del estudiante.

Un préstamo sin subsidio empezará a ganar una taza de interés a un plazo después de que se gradúe el estudiante.

Las becas, por otra parte, no tienen que ser reembolsadas al gobierno por el estudiante.

Longoria, por ejemplo recibió la mitad de sus gastos en una beca que no tendrá que ser pagada. La otra mitad se paga por medio de un préstamo que tendrá que pagar una vez que se gradúe.

Sin embargo, dice la estudiante, cada semestre se preocupa porque no sabe si el próximo año tendrá un préstamo para pagar su colegiatura.

Además de becas, otra clase de prestación económica que no se tiene que pagar es la llamada Pell Grant la cual es dedicada para estudiantes necesitados y es administrada por el departamento de educación.

Observaciones de expertos

Según expertos en finanzas como Reymundo Ocanas, ejecutivo de relaciones comunitarias del banco Wachovia, la educación financiera es la mejor forma de prepararse para la universidad y mientras más pronto mejor.

Al decir de Ocanas, es una batalla constante el contrarrestar los mensajes erróneos que los niños y jóvenes ven en el cine y la televisión, en donde se indica que trabajar es mejor que estudiar.

“Los niños y jóvenes constantemente reciben mensajes que son contrarios al estudio y la preparación”, afirma Ocanas.

Ocanas sugiere un programa simple de enseñanza de finanzas para niños y jóvenes que les sirva para aprender a manejar y ahorrar su dinero y más tarde financiar su propia educación.

Por su parte Anita Perry, directora del departamento de logro académico y consejería del distrito escolar de Fort Worth (FWISD, siglas del inglés), afirma que el primer paso es llenar la forma federal conocida como FAFSA.

FAFSA son las siglas de Free Application for Federal Student Aid, una forma gratuita que el gobierno federal requiere cuando se solicita cualquier programa de ayuda económica.

La FAFSA se puede llenar en el Internet y se usa para determinar el potencial económico de la familia del estudiante para la educación de sus hijos.

“Y después de la FAFSA, los estudiantes no saben o simplemente no solicitan becas ni ayuda financiera del gobierno”, afirma Perry.

Y aunque no recibieran ayuda en el primer semestre de la universidad, los estudiantes deben de seguir haciendo tantas solicitudes como sea posible, sugiere Perry.

“Es un mito el que sólo puedan hacer la solicitud antes de iniciar la universidad, tienen que seguir tratando”, explica Perry.