¿Moscas en la luna? Por lo menos en la imaginación de los creadores de Fly me to the Moon, la primera producción de dibujos animados creada completamente en 3ª dimensión narrando la historia de tres mosquitas preadolescentes que logran viajar de polizontes en el Apollo 11.
“El pequeño paso para el hombre y gran paso para la humanidad” o la aventura del alunizaje de tres audaces mosquitas, llega a la pantalla gigante en un formato completamente nuevo y atractivo, pero falla en el intento de combinar una película para niños con un acontecimiento histórico de proporciones fuera de serie.
El año 1969 y las mosquitas Nat (Trevor Gagnon), IQ (Philip Daniel Bolden) y el gordito Scooter (David Gore) son como cualquier otro niño en el planeta, sueñan con ir a la luna mientras los verdaderos astronautas se preparan para la misión espacial más importante de la historia.
Sin embargo, estos pequeños amigos, cuentan con la inspiración del abuelo de Nat, Amos (Christopher Lloyd), que viajó de polizonte en el aeroplano de Amelia Earhart en su primer viaje trasatlántico. Con ese apoyo de espíritu aventurero y un poco de suerte, las tres afortunadas moscas logran colarse en el Apollo 11, acompañar a Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins, y cambiar la historia en el mundo de los insectos.
Además de lo que parece un insípido viaje al espacio (ya que las escenas de ingravidez pierden algo de sentido con animalitos que pueden volar por sí mismo), habrá un conflicto internacional, pues las moscas rusas se ponen celosas de que las moscas norteamericanas tomen el espacio antes que ellas y harán hasta lo imposible para que la misión fracase. Todo envuelto en encuentros amorosos, trasmisiones desde el espacio, ataques maternales, redenciones y los rusos comunistas tratando de “arrasar” con las moscas del mundo occidental.
Entre lo rescatable de Fly me to the Moon (además de que para beneplácito de los románticos, sí cuenta con la versión de la canción homónima interpretada por Frank Sinatra para musicalizar) es que muchos de los diálogos entre el centro de mando y los astronautas son las comunicaciones originales de aquellos días de julio de 1969, además por supuesto, el hecho de ser pionera en el campo de la animación en tercera dimensión, aunque se sabe que ya las grandes casas productoras trabajan en proyectos de animación 3D.
El problema con Fly me to the Moon es que es una película muy aburrida para niños y una historia fuera de formato para adultos. Así que si lo único atractivo para usted es constatar los avances tecnológicos de la cinematografía, esta puede ser una buena oportunidad de estudio.
Aunque es emocionante revivir la experiencia del alunizaje y darle a conocer a las nuevas generaciones un poco de la historia en formato atractivo; el contenido caótico y serias inconsistencias en la trama, la falta de rito y lentitud de las secuencias, además de los interminables diálogos; harán que sus pequeños se olviden de la impresionante técnica de tercera dimensión con la que están creadas las fabulosas mosquitas y comiencen a ver qué desastres causan en la realidad de la sala de cine.
La película que se estrenó en Europa a principios de año, es el primer filme creado exclusivamente en formato de tercera dimensión en el planeta, impresionantes escenas sin lugar a dudas, pero jamás hay que olvidar que aunque los avances tecnológicos se esperan con ansiedad en el mundo del cine, jamás superarán una buena trama.
Fly me to the Moon
Animación:, aventuras para toda la familia
Dirige: Ben Stassen
Voces: Edwin E. Aldrin Jr, Christopher Lloyd, Robert Patrick, Nicollette Sheridan, Tim Curry, entre otros.
Clasificación: G para todo público 84 min.
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