MIAMI — El artista mexicano Pablo Montero viajó a México tras ser liberado de una prisión de Miami bajo la condición de completar limpio su programa de rehabilitación de drogas.
En una audiencia de cinco minutos, el juez de la corte de circuito Jeffrey Rosinek lo regañó y le señaló que esperaba que haya "aprendido la lección" de estar confinado en solitario 48 horas.
Rosinek le dijo que sabía que era una buena persona, porque había recibido un gran número de llamadas que hablaban muy bien de él.
"Esto demuestra que hay mucho amor para usted. creo que debería de usar un poco de ese amor para usted mismo".
Vestido con pantalón gris y camisa blanca, Montero lució pálido y arrepentido en la sala de la corte y sólo acertó a mover la cabeza aceptando las recomendaciones del juez, mientras una empleada del lugar le traducía al español.
La fiscal estatal le advirtió que de volver a fallar en las pruebas antidrogas que se le realizan, citarán en 72 horas a una audiencia y él regresará de inmediato a prisión, sin discusión, por dos semanas.
Rosinek fijó para el próximo 1 de octubre una nueva audiencia para revisar el programa de rehabilitación que inició este año y en el cual dio positivo de cocaína en marzo y junio pasados.
Montero abadonó la corte en un auto y no dio declaraciones, pero su terapeuta Steven Strumwasser, quien se especializa en adicciones, afirmó que durante la reclusión el actor se mostró "arrepentido por haberle fallado al juez, a su familia y a sus fans".
"En la celda manejó la situación de una manera muy madura, nunca se quejó, ni dijo que se quería ir", afirmó el doctor, quien hace unos días reveló que Montero había avanzado bastante si se consideraba que es una década de adicción.
"Nos dijo que esto lo cambió dramáticamente, porque ha visto cosas que no vio antes", aseguró el terapeuta, quien el martes lo visitó por dos horas en el centro correcional Turner Guilford Knight, en donde el también cantante pasó dos días con un uniforme rojo de reo de alto nivel.