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Publicado el viernes 25 de julio del 2008

Un misterio que lo hará cuestionar el alcance del amor

Especial La Estrella En Casa

“No se lo digas a nadie”, la traducción literal de la novela homónima de Harlan Coben que llega a la pantalla gigante no sólo con la venia del afamado escritor norteamericano sino con su participación en la realización del guión junto al director Guillaume Canet, es uno de esos raros especímenes de la cinematografía que logra recrear la pasión literaria a través de un estilizado guión, excelente edición e impresionantes actuaciones.

El pediatra Alexandre Beck (François Cluzet), tiene todo lo que un hombre puede desear, una carrera que lo apasiona, una esposa que lo idolatra y que ha sido su amiga desde la infancia, y una familia que a pesar de sus conflictos internos siempre ha estado ahí para él. Sin embargo, una noche lo pierde todo cuando un supuesto asesino serial borra a Margot, su mujer (representada magistralmente por Marie-Josèe Croze), de la faz de la tierra.

Ocho años después del asesinato de su esposa, el caso se reabre, hay pistas que no fueron tomadas en cuenta. Alexandre, por supuesto, es el principal sospechoso. Mientras se llevan a cabo las averiguaciones correspondientes, Alexandre comienza a recibir extraños mensajes con información que sólo él y el amor de su vida conocían, todos ellos anuncian “no se lo digas a nadie”.

El famoso Bestseller que le diera fama mundial a Harlan Coben, se tradujera en 27 idiomas, con más de 6 millones de copias vendidas en todo el mundo, recibe su segunda adaptación en la pantalla gigante, en esta ocasión una película francesa en donde el final no es igual al del libro, pero la historia atrapa al igual que la lectura, desde la primera frase.

François Cluzet (Force Majeure) en un papel que lo conmoverá, también excelente la actriz inglesa Kristin Scott-Thomas (The English Patient) actuando en francés, y ni hablar de Marie-Josèe Croze (The Diving Bell and the Butterfly) en un complicado personaje con el cual logra salir avante.

Con excelente música y la visión de París como una ciudad viva y no la clásica imagen de postal, el director Guillaume Canet (My Idol) logra que una cinta de suspenso de paso al amor y envuelva al auditorio en un interrogatorio personal en pos de un asesino.

Pocas cintas pueden capturar la magia de un libro de la forma en la que Tell No One lo logra. Aunque sintetiza acontecimientos y procesos en la trama, toda la angustia y el suspenso de la historia escrita puede encontrarse con sus correspondientes adaptaciones en esta versión fílmica que usted no puede perderse.

Lejos quedaron los días de un cine francés rebuscado y sólo para “intelectuales”, hoy no cabe duda que la nueva generación de cineastas franceses vive una época dorada con cintas de calidad y originales argumentos.

Una película que lo envolverá y lo hará cuestionarse los verdaderos alcances del amor a través de un bien estructurado misterio. Si desea un respiro del súper comercial cine veraniego, esta es una excelente opción para iniciar su fin de semana.